miércoles, 9 de enero de 2013

4 guardias civiles de Alicante suspendidos por lesionar a joven en un control


Cuatro agentes de la Guardia Civil de Alicante han sido condenados a seis meses de prisión, con la accesoria de suspensión del cargo durante el mismo tiempo, por usar la fuerza de forma "desproporcionada" en la detención de un conductor.

Según la sentencia de la Sección Décima de la Audiencia alicantina, a estas cuatro penas por un delito de lesiones se le suma otra por el mismo tiempo (6 meses) para el conductor por resistencia a los funcionarios.

Los hechos ocurrieron sobre las 2.15 horas del miércoles 3 de septiembre de 2008 en una rotonda de la carretera autonómica CV-83 en el término municipal de Monóvar, donde había un control de la Guardia Civil con dos agentes del puesto de esa localidad y otros dos del vecino Pinoso.

El conductor, de 27 años y al volante de un Seat, se detuvo a petición de los agentes, quienes le identificaron y registraron el vehículo, con un cacheo incluido que no arrojó ningún efecto de interés.

El tribunal considera probado que los guardia civiles interceptaron al conductor debido a que conocían que en un anterior control el hombre había sido identificado con una orden de alejamiento hacia una mujer y porque, además, en esa ocasión tenía en el vehículo un arma blanca de tipo "catana".

Tras la actuación, el conductor, J.M.J., consideró que había sido objeto de "una molestia improcedente" y comenzó a protestar por la situación y a requerir a todos los agentes que se identificaran con su número profesional.

Seguidamente, J.M.J. se sentó en el capó de uno de los vehículos de la Guardia Civil y golpeó levemente a la cara de uno de los agentes cuando éste se disponía a cogerle por el brazo con la intención de que bajara del coche.

Esta situación provocó que los cuatro agentes actuaran para detener al conductor y le propinaran "diversos golpes en distintas partes del cuerpo" con las defensas de goma policiales en el caso de dos de los guardia civiles.

Para el tribunal, los efectivos usaron "una fuerza excesiva e innecesaria" porque sabían que no tenía objetos peligrosos y pese a que el conductor mordió en un pómulo a uno de los agentes en el forcejeo.

El detenido sufrió varias heridas en la cabeza, tórax, codo, piernas, manos y muñecas, que necesitaron 40 días de curación, 35 de los cuales sin que pudiera desempeñar sus actividades habituales.

La sentencia señala que aunque se aprecia "una desproporción en el uso de la fuerza", "no se advierte una intención deliberada de incrementar el sufrimiento del agredido, más allá de la lesión en sí".

Al tiempo, refleja que la actuación de los agentes se inició al considerar que podía tratarse de persona peligrosa por pesar una orden de alejamiento y por el precedente de que podía llevar un arma.

Además de los seis meses de prisión para los agentes, todos sin antecedentes previos, y para el conductor, se impone a los primeros que paguen a este último conjuntamente 1.500 euros por las lesiones ocasionadas, y que J.M.J. abone 270 euros al agente al que mordió.

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